Cuidado de personas mayores: convivencia intergeneracional
Asistencia domiciliaria

Cuidado de personas mayores: convivencia intergeneracional

13-08-2018Itsaso

¿Conoces los beneficios de la convivencia intergeneracional? ¿Se trata de un proyecto dirigido únicamente al cuidado de personas mayores, o es algo más?

Las personas, a pesar de nuestras diferencias, nos necesitamos unas a otras. Así es el caso de las personas mayores y de los jóvenes y adultos de diferentes edades que, gracias a las relaciones familiares y sociales, pueden enriquecerse mutuamente. De hecho, este enriquecimiento no solo se da entre padres e hijosabuelos y nietos, sino que existen programas dedicados a la convivencia intergeneracional como método enriquecedor para ambas generaciones. ¿Por qué existen y cuáles son los beneficios más concretos que se pueden obtener gracias a estos programas? ¿Están enfocados, únicamente, al ámbito del cuidado de personas mayores, o también hacia algo más? ¿Son importantes las relaciones intergeneracionales entre familiares y amigos de diferentes edades?

Dicen que todo se pega menos la belleza… ¿y qué hay de la juventud?

¿Cómo influye la convivencia con niños y jóvenes en la vida de las personas mayores? Son muchos los beneficios que puede traer convivir o, al menos, pasar tiempo con personas jóvenes y con niños si tenemos ya una edad considerable y nos sentimos cansados o faltos de energía. Puede que no necesitemos pasar tiempo con gente llena de vitalidadpara que se nos pegue un poco la actitud, pero la verdad es que ello ayuda mucho cuando sentimos que vamos decayendo con los años, que ya no nos apetece tanto escaparnos de vacaciones, a la playa o al monte, o simplemente a dar una vuelta por el barrio. Al convivir con personas llenas de energía, las personas mayores podrán beneficiarse de ello y cambiar su día a día de forma radical, si es lo que desean. Por otro lado, estaremos combatiendo una gran epidemia de nuestro siglo: la de la soledad.

La convivencia intergeneracional para combatir la soledad

En efecto, la soledad es algo que debemos combatir en nuestra sociedad actual. No hablamos de aquella soledad escogida que supone una forma y filosofía de vida y que llamamos solitud, sino de aquella soledad que no se elige sino que se padece porque no hay otro remedio. Hablamos de ancianos que se quedan solos porque no tienen hijos o porque éstos viven lejos, que han perdido a sus amigos más allegados y que no tienen ganas de conocer gente nueva, aun existiendo programas dedicados a la integración de las personas mayores en la sociedad. Aunque no pidan ayuda, debemos actuar y ayudarles en la medida de lo posible, ya que la soledad puede derivar en problemas gravesde depresión o similares. No solo eso, sino que la soledad influye en la aparición de enfermedades e infecciones en las personas mayores o, lo que son palabras mayores, en la formación de enfermedades degenerativas como en Alzheimer. ¿Cuáles son los motivos por los que se produce, en muchas ocasiones, el alejamiento de la vida social?

Combatir el edadismo gracias a la convivencia intergeneracional

En efecto, el edadismo o la discriminación hacia las personas mayores es una realidad patente que está saliendo a la luz en los tiempos que corren. En consecuencia de la era tecnológica que vivimos y de otras situaciones que se han ido normalizando, tomamos a los mayores como tontos sin ponernos en su situación ni pensar en ellos lo más mínimo. Sin embargo, al convivir con los mayores, es más fácil que los niños comiencen a incluir en su escala de valores el papel de las personas mayores en la sociedad. De esta forma, no solo los ancianos pueden beneficiarse de la convivencia intergeneracional. En definitiva, es muy importante que los más jóvenes, sobre todo niños y adolescentes, se relacionen con la tercera edad. A nivel social, las consecuencias pueden ser beneficiosas en torno al trato y consideración que reciben los ancianos en nuestra sociedad.

Aprender a escuchar a pesar de las diferencias

Lo cierto es que cuando entablamos una conversación con una persona de nuestra misma edad, somos más propensos a rebatir y discutir con fines específicos una idea concreta, ya que damos por hecho que, siendo joven, debería compartir ese pensamiento con nosotros. En el caso de los mayores, dada la gran diferencia en años, solemos ser más pacientes en cuanto a su comprensión de algunos aspectos que se escapan de sus valores y de sus ideales. Nunca diremos que los ancianos no puedan seguir aprendiendo cuando son mayores, esto es algo evidente, sino que, en el caso de los niños y los jóvenes, éstos aprenderán a escuchar con mayor paciencia a la otra parte aunque no compartan las mismas ideas. Siempre es interesante y enriquecedor, al menos para ordenar y reafirmar nuestras ideas, y para entender el porqué de sus pensamientos, conversar con personas mayores que defienden ideas muy distintas a las nuestras.

Programas de convivencia intergeneracional entre ancianos y universitarios

Por todo ello, son muchas las comunidades autónomas, y en especial sus universidades con el apoyo de ayuntamientos y la ayuda de los Servicios Sociales, las que llevan unos años poniendo en marcha programas de convivencia intergeneracional entre ancianos y universitarios. Como ejemplo, la Universidad de Burgos puso en marcha un programa de convivencia intergeneracional enfocado al enriquecimiento mutuo entre jóvenes y mayores. Por un lado, el programa constaba de una línea dedicada al intercambio cultural, y otra dedicada al alojamiento compartido. Mientras el universitario pagaba la mitad de los gastos (comida, electricidad…), ayudaba también en las labores del hogar y, en caso de ser necesario, en la asistencia domiciliaria cuidado del anciano, siempre siguiendo un programa guiado por un mediador. Los beneficios económicos para ambas partes también fueron importantes en estos casos, ya que las personas mayores recibían subvenciones por parte de los ayuntamientos y los jóvenes no tenían que pagar un elevado alquiler mientras estaban estudiando.

La importante relación entre nietos y abuelos

Siguiendo con las relaciones intergeneracionales, otra de las situaciones más comunes en las que éstas participan son las de nietos y abuelos. Los beneficios afectivos y emocionales son evidentes en estos casos, no cabe duda, pero existen numerosas ventajas en ambas direcciones, como hemos podido comprobar. No obstante, no todo son ventajas cuando los niños pasan mucho tiempo con los abuelos, y aquí entramos en otro largo debate, aunque no por ello menos candente. ¿Cuánto tiempo pasan los abuelos con sus nietos? ¿Dónde están los límites entre una relación sana y desinteresada, y las obligaciones impuestas por los hijos, muchas veces y según muchos testimonios de abuelos y abuelas agotadas, de forma injusta y sin pensar en su tiempo y espacio?

Cuando los abuelos son los incansables canguros

Debemos ser francos, no por ser abuelos nos tienen que gustar los niños, ni tampoco alegrarnos cada vez que nos toca estar cuidando de ellos. Es bueno que los abuelos pasen tiempo con los nietos; sin embargo, vivimos en una realidad en la que se ha normalizado por completo ver a abuelos sacrificando casi todas sus horas del día para cuidar de los nietos, por lo que nos cuesta cuestionar la situación y, en caso de que fuese necesario, ponerle freno. Difícilmente nos alarmamos cuando vemos que una abuela o abuelo cuida de su nieto mientras los padres trabajan, pero lo cierto es que, muchas veces, los más mayores ponen las cartas sobre la mesa y manifiestan su desacuerdo con respecto al cuidado de los niños. Está bien que nos hagan un favor de vez en cuando, o que si es lo que quieren, que cuiden de nuestros hijos, pero debemos atender siempre a su bienestar y a sus intereses particulares. ¿Qué hacer entonces? Siempre existen alternativas, como contratar un servicio de cuidado de niños por horas para que nuestros padres puedan disfrutar de los niños, y viceversa, de forma desinteresada y con las pilas siempre cargadas.

Cuidado de personas mayores en Vizcaya: en Bilbao y Getxo

En Domukea, empresa dedicada al cuidado de personas mayores en Vizcaya, trabajamos para mejorar el bienestar y la seguridad de los ancianos, tanto en la sociedad como en el ámbito privado, con el fin de aumentar su autonomíafacilitar su vida diaria. Gracias a nuestros servicios de asistencia domiciliaria por horas o de forma interna, los más mayores estarán en las mejores manos. En cuanto a los niños, también ofrecemos servicios de canguros por horas en Bilbao y Getxo (Vizcaya), de la mano de nuestro personal propio en plantilla, con amplia experiencia y formación en el cuidado de niños. Llámanos y cuéntanos tu situación, te ofreceremos la mejor solución adaptada a tus necesidades.

Con una llamada te hacemos la vida más fácil. Domukea